martes, 12 de enero de 2016

No solo es cosa de superhéroes




¿UN SEXTO SENTIDO?

Cuando eramos pequeños, en la escuela, siempre nos hablaban de los cinco sentidos que poseen los humanos: vista, olfato, oído, gusto y tacto. Hemos crecido siendo conocedores de estos cinco sentidos y de lo importantes que son para una vida "cómoda".

Veíamos en la tele a Spiderman y pensábamos que podríamos correr como el por los tejados y no caernos; luego lo hacíamos en el bordillo de la acera y ya te podías preparar para que, cuando llegaras a casa, tu madre te echara la bronca del siglo por romper el pantalón nuevo.
Entonces era cuando decidíamos que Spiderman no se caía porque era un superheroe. 

Pero la credulidad de los niños desaparece con los años.Tu mismo as comprobado, con el paso de los años, que puedes correr por el bordillo de la acera y no caerte o subirte a una escalera para cambiar la bombilla sin acabar en el suelo. 






Entonces...¿nos hemos convertido en superhéroes?







Pues claro que no. Simplemente hemos desarrollado uno de nuestros sentidos, el EQUILIBRIO.
Si le preguntáramos a un grupo de gente por los sentidos humanos, muchos de ellos obviaría el equilibrio. Quizás la razón sea que este sentido trabaja de forma casi imperceptible para nosotros.

En el oído medio interno de los seres humanos se encuentra un sistema vesicular, el encargado de este sentido. Este sistema vesicular calcula continuamente el sentido de la gravedad, para así corregir la postura de nuestro cuerpo y evitar las caídas...

Y esta es la razón por la que somos más propensos a caer cuando tenemos los oídos taponados, nuestro sistema vesicular del oído no recibe la información necesaria para calcular la relación con la gravedad y terminamos en el suelo.

Las lentillas y las alergias


El gran problema que tienen las lentillas es que cubren toda la córnea del ojo y esto da lugar a que las lágrimas no lleguen a humedecer su superficie lo que causa que estos se pongan rojos. Además esta situación se ve empeorada si la persona que las usa tiene alguna alergia.


Ante este problema el Dr.Steven Stetson propone algunos consejos para que los ojos de estas personas que tienen alergia e usan lentillas no resulten tan dañados.

En primer lugar no se deben frotar los ojos para aliviar el dolor, lo único que se consigue de esta manera es liberar una serie de sustancias químicas, como puede ser la histamina, que dañan aún más el ojo.

Cuando es temporada de polen lo mejor es evitar salir demasiado a calle y cuando se haga  llevar gafas para protegerlos.

También se debe limpiar bien la casa ya que en ella hay moho o ácaros que son los causantes de muchas de las alergias. Otros consejos a tener en cuenta dentro de casa son cambiar la almohada anualmente y intentar tener la menor humedad posible para que crezca el moho.

La mayoría de los medicamentos que se toman para las alergias secan los ojos por lo que una buena solución es la utilización de gotas. Lo más recomendado es usar alguna que no tenga preservantes ya que hay personas que tienen malas reacciones ante estes componentes.

Hay que tener en cuenta la posibilidad de acudir a un médico porque si tienes los ojos muy irritados te puede recetar un medicamento adecuado a tu situación.

Ante las alergias leves producidas por los animales un remedio para reducir su gravedad es tomar miel sin filtrar.

Finalmente si las lentillas suponen un gran problema durante las alergias también se puede recurrir a la cirugía ocular correctiva como por ejemplo LASIK.


Un guiño al lavado de manos





La importancia de un buen lavado de manos.

Nuestras manos son un vehículo óptimo para los microorganismos que se encuentran en nuestro ambiente. Las manos son una de las únicas partes del cuerpo que se encuentran  en contacto con el ambiente externo (con el aire, el mobiliario, objetos, animales, otras personas...) en todo momento.



En nuestro organismo viven un cierto número de microorganismos, la microbiota normal, que no suponen un peligro para nuestra salud, es más, incluso ayudan a protegerlo. Pero  en el exterior viven innumerables microbios que cuando entran en nuestro cuerpo pueden producir graves enfermedades.
Las manos son un medio de transporte ideal para que estos organismos microscopios invadan nuestro cuerpo. Utilizamos las manos para cocinar, para acariciar a alguien, para rascarnos... y en ellas podemos transportar muchos de estos agentes infecciosos.


 En algunos países, donde las condiciones higiénicas apenas existen, mueren al año 1´7 millones de niños menores de cinco años. 
Aunque en España la situación no llega a situaciones tan extremas, si hay un alto porcentaje de enfermedades,  como por ejemplo las neumonías, que son causadas por la falta de un correcto hábito higiénico delas manos.
Según un estudio realizado por el PPPHW ( The Global Public Private Partnership for Handwashing), estas infecciones respiratorias se podrían reducir hasta en un 25%.




Y...¿cómo podríamos reducir esos porcentajes?

Pues de una manera muy simple y económicamente asequible, lavándose las manos con agua y jabón.
En nuestra sociedad esto parece una tontería, pero la mayor parte de la población realiza un lavado de manos incorrecto. Un lavado correcto debe hacerse como mínimo durante 20 segundos, y no solo en la palma de la mano; debe incluir el lado externo de la mano las muñecas,los dedos  y las uñas. Y por supuesto, para una buena higiene de las manos no basta solo con este lavado exhaustivo, el secado también lo debe de ser. Porque de nada sirve hacer un lavado perfecto y secarse a la toalla que utilizan todos los miembros de tu casa.

Como todo las cosas importantes en el mundo, también tiene un día dedicado a enaltecer este hábito tan sencillo, el 15 de octubre se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos.



lunes, 11 de enero de 2016

Tacto, presión y vibración

TACTO PRESIÓN Y VIBRACIÓN


Aunque el tacto, la presión y la vibración se consideran sensaciones diferentes, no lo son, pues son percibidas por los mismos receptores. Las únicas diferencias son que:
  • La sensación de tacto se debe a estimulación de receptores táctiles en la piel o tejidos inmediatos a ella.
  • La sensación de presión se debe a deformación de tejidos más profundos.
  • La sensación de vibración se debe a señales sensoriales que se repiten.
De momento se reconocen 6 tipos de receptores táctiles, de los que sus características son:
  1. Algunas terminaciones nerviosas libres, que se encuentran en la piel y en otros tejidos pueden responder al tacto y la presión. (Ej. contacto ligero en la córnea del ojo, que no contiene ningún otro tipo de terminación nerviosa fuera de las libres, puede dar lugar a sensaciones de tacto y presión).
  2. Un receptor del tacto especialmente sensible, el corpúsculo de Meissner, terminación nerviosa encapsulada que excita una fibra nerviosa sensorial mielínica.
  3. Las yemas de los dedos y otras regiones ricas en corpúsculos de Meissner tienen también receptores al tacto de extremo ensanchado. (Ej. Discos de Merkel, estos receptores difieren de los corpúsculos de Meissner en que transmiten una señal inicial más intensa, que se adapta parcialmente, y luego una señal continua más débil que se adapta lentamente. Por esto, es probable que den origen a  señales estables y permitan percibir el contacto prolongado de un objeto contra la piel. Los tejidos cubiertos de vello casi no tienen corpúsculos de Meissner, pero sí receptores de extremo ensanchado.)
  4. Un movimiento ligero de cualquier pelo del organismo estimula la fibra nerviosa que rodea su base. El órgano piloso terminal, representa también una variedad de receptor del tacto.
  5.  Los órganos terminales de Ruffini, que se encuentran en las capas profundas de la piel y en tejidos profundos, son señales continuas e intensas de tacto o de presión que se adaptan poco, ya que su función es reconocer deformaciones de los tejidos profundos.
  6. Los corpúsculos de Pacini, receptores inmediatamente debajo de la piel estimulados únicamente por movimientos muy rápidos de los tejidos, pues se adaptan en una fracción de segundo. Son sumamente importantes para el sentido vibratorio. Todos los receptores al tacto intervienen en la identificación de las vibraciones, aunque diferentes receptores respondan a frecuencias distintas. 
Las variedades de señales sensoriales más críticas, las que ayudan a una localización concreta sobre la piel a reconocer cambios ligeros o rápidos de intensidad del estímulo corresponden a fibras nerviosas con gran velocidad de conducción. Sin embargo, las señales más burdas, como la presión profunda poco precisa y el tacto difuso, corresponden a fibras nerviosas más lentas, que también ocupan mucho menos espacio en los nervios.



La importancia del olfato

LA IMPORTANCIA DEL OLFATO



Las personas con un resfriado intenso aseguran no percibir el sabor de los alimentos. Sin embargo, las sensaciones gustativas siguen completamente normales. Esto quiere decir, que gran parte del sabor viene del olor. Los olores del alimento se desplazan hacia la nasofaringe estimulando el sistema olfatorio antes de que el alimento llegue a degustarse.

El sentido del olfato es subjetivo, es casi rudimentario en el hombre comparándolo con su desarrollo en algunos animales.

Las células receptoras del olfato son las células olfatorias, células nerviosas bipolares provenientes del SNC. Son 100 millones de estas células las que están dispersas en el epitelio olfatorio entre células de sustentación. El extremo mucoso de las células olfatorias forman un botón, la vesícula olfatoria, de donde se proyectan pelos olfatorios que penetran en el moco que reviste la superficie interna en la cavidad nasal. Se cree, que estos cilios reaccionan a los olores del aire y, que estimulan a las células olfatorias. Entre las células olfatorias y la membrana olfatoria hay pequeñas glándulas de Bowman, que son las que secretan el moco visible en la superficie de la membrana olfatoria, y que si bien nos acordamos del funcionamiento de las cápsulas de Bowman en el sistema excretor, podemos ver que tienen el mismo mecanismo de filtración y excreción.

Para estimular al sistema olfatorio, el estímulo/ sustancia debe ser volátil, un vapor que pueda penetrar en las fosas nasales que sea soluble tanto al agua como a los lípidos de membrana para atravesar la mucosidad y que llegue a las células olfatorias.
La sensación olorosa ocurre con las inspiraciones, una persona o animal aumenta su sensibilidad olorosa "olfateando", aspirando intensa y persistentemente.
Las células olfatorias reaccionan a estímulos olfatorios, de la misma forma que otros sistemas sensoriales reaccionan a sus estímulos específicos; generando un potencial de acción en la célula receptora y propagando impulsos nerviosos en las fibras nerviosas sensoriales del sistema sensorial determinado. Un experimento que demuestra esta propiedad en el sistema olfatorio es el siguiente: Se pone un electrodo en la superficie de la membrana olfatoria y se registra su potencial eléctrico con relación al resto del organismo. Se insufla una sustancia olfatoria, el potencial se vuelve negativo, y persiste siendo negativo hasta que el aire oloroso desaparece. Este registro eléctrico se llama electroolfatograma, y se dice que es la suma de potenciales de acción de receptores de las células olfatorias.



domingo, 10 de enero de 2016

Botones gustativos

BOTONES GUSTATIVOS


El botón gustativo está compuesto por unas 40 células epiteliales llamadas células gustativas. Éstas continuamente están siendo renovadas por la mitosis de las células vecinas. La duración de cada célula gustativa es de mas o menos 10 días.
Las células gustativas rodean una pequeña cavidad llamada poro gustativo.
Desde la punta de cada célula varias microvellosidades hacen protrusión hacia fuera a través del poro gustativo hacia la cavidad bucal. Estas microvellosidades proporcionan la superficie receptora del gusto.
Entre las células gustativas hay una red terminal ramificada de 2 o 3 fibras nerviosas gustativas. Estas fibras se introducen en la profundidad de los pliegues de las membranas de las células gustativas, de manera que hay un contacto estrecho entre las células gustativas y los nervios. Diversos botones gustativos pueden estar inervados por una misma fibra nerviosa.
Algo muy curioso de los botones gustativos es que degeneran completamente cuando se destruyen las fibras nerviosas gustativas. Y, si las fibras gustativas vuelven a crecer, las células epiteliales locales se reagrupan para formar nuevos botones gustativos.
Cuando nos referimos a un solo botón gustativo, no lo es, pues la mayor parte de ellos perciben 3 y 4 estímulos gustativos primarios. Por ello, resulta difícil comprender como se perciben las diferentes sensaciones gustativas independientes unas de otras. Sin embargo, probablemente alguna zona del cerebro es capaz de descubrir las proporciones de estimulación de los diferentes tipos de botones gustativos. (Para el sabor dulce un botón gustativo que responde intensamente a estímulos dulces transmite una señal más intensa al cerebro que un botón gustativo que responde al sabor dulce débilmente).
La membrana de la célula gustativa, como la de otras células receptoras sensoriales, tiene carga negativa en contraste con el exterior. Una sustancia de cierto sabor origina una pérdida parcial de este potencial negativo. Este cambio de potencial en la célula gustativa es el potencial receptor del gusto.
La mayoría de los fisiólogos creen que la sustancia es adsorbida en el pelo gustativo, y que esto cambia las características físicas de la membrana del pelo, haciendo que la célula gustativa aumente la permeabilidad de iones y origine la despolarización, se genera un impulso en las fibras gustativas, y su intensidad de descarga aumenta hasta un máximo en una fracción de segundo hasta que se adapta durante dos segundos a un nivel menor, pero constante. La sustancia desaparece gradualmente del pelo gustativo por la saliva, y en consecuencia desaparece el estímulo gustativo. Así, se transmite una señal intensa del nervio gustativo. Una señal más débil y continua persiste mientras el botón gustativo esté expuesto al estímulo gustativo específico.


Audición, olfato y demencia


Varios estudios afirman que hay cierta relación entre la pérdida de audición y la demencia. La mayoría de las pruebas que se llevaron a cabo en estos estudios consistían en coger un amplio grupo de personas lúcidas. A continuación se les hacía un seguimiento a lo largo de varios años y al  finalizar el estudio se podía observar que las personas que tenían una pérdida de audición grande eran las más propensas a desarrollar demencia. 

Esto no significa que todas las personas que padezcan pérdida de audición vayan a tener este problema.

Otras investigaciones también hablan de la relación entre la pérdida de olfato y las enfermedades neurodegenerativas. Se parte del hecho de  que la memoria y el olfato comparten algunas zonas del cerebro por lo cual las enfermedades neurodegenerativas que afectan a la memoria también lo hacen a la capacidad olfativa.


A raíz de estos resultaos cobra importancia poder evaluar las capacidades olfativas para poder detectar estas enfermedades lo antes posible. Aunque las pruebas de medición del olfato son algo subjetivo ya se ha desarrollado un olfatómetro que controla los aromas que recibe la persona y al mismo tiempo está conectada a una máquina de resonancia magnética, lo que permite obtener unos datos objetivos.